domingo, 8 de abril de 2018

Lenrie Peters: Me hablás del “yo”



Lenrie Peters


















Me hablás del “yo”
-El yo africano. La construcción
interior de un hombre, su casta,
los significados de su vida.

Senghor elogia la belleza-
La belleza africana. Esos “yoes”
bañados en chocolate y en productos cosméticos
que pueblan los puertos y las riberas de los ríos.

Seguí el vuelo directo de una flecha doscientas millas
y después  inquirí por el “yo”
cuando lo encontrés, hacémelo saber,
de esta manera yo podré ver.

Dirigite a las pequeñas aldeas, no visites los palacios;
mirá entre las cabras y las ovejas
bajo las pirámides de  mugre,
de la degradación, bajo los eclipses de luna.

Pechos octogenarios a los veinte años
que luego de haber dado a luz se entronizan
en charcos de orín, imposibilitados
de moldear un futuro que no les pertenece,
en el que no existirán coqueteos con la felicidad.

Allí está tu “yo” molido
entre los aplastantes engranajes
de la ignorancia y los siglos;
la sangre coagulada bajo el sol ardiente.



Lenrie  Peters (Banjul, Gambia, 1932-Dakar, Senegal, 2009) Poeta y novelista en lengua inglesa.

Versión Esteban moore





 

martes, 20 de marzo de 2018

Hilario Ascasubi: La refalosa






Hilario Ascasubi (1807-1875)


























La refalosa

Amenaza  de un mazorquero y degollador de los sitiadores de Montevideo dirigida al gaucho Jacinto Cielo, gacetero y soldado de la Legión Argentina, defensora de aquella plaza.

Mirá, gaucho salvajón,
que no pierdo la esperanza,
        y no es chanza,
de hacerte probar qué cosa
es Tin Tin y Refalosa.
     Ahora te diré como es:
escuchá y no te asustés;
que para ustedes es canto
más triste que un viernes santo.

Unitario que agarramos
              lo estiramos;
o paradito nomás,
               por atrás,
lo amarran los compañeros
por supuesto,  mazorqueros,
               y ligao
con un maniador doblao,
ya queda codo con codo
y desnudito ante todo.
                ¡Salvajón!
Aquí empieza su aflicción.

Luego después, a los pieces
un sobeo en tres dobleces
                se le atraca,
y queda como una estaca
lindamente asigurao,
                y parao
lo tenemos clamoriando;
y como medio chanciando
                lo pinchamos
y lo que grita, cantamos
la refalosa y tin tin,
                 sin violín.

Pero seguimos el son
en la vaina del latón,
                 que asentamos
el cuchillo, y le tantiamos
con las uñas el cogote.
¡Brinca el salvaje vilote
                 que da risa!
Cuando algunos en camisa
se empiezan a revolcar,
                  y a llorar,
que es lo que más nos divierte;
                   de igual suerte
que al Presidente le agrada,
y larga la carcajada
                   de alegría
al oir la musiquería
y la broma que le damos
al salvaje que amarramos.
              
                   Finalmente:
cuando creemos conveniente,
después que nos divertimos
grandemente, decidimos
                    que al salvaje
el resuello se le ataje;
                    y a derechas
lo agarra uno de las mechas
                    mientras otro
lo sujeta como a potro
                     de las patas,
que si se mueve es a gatas.

                     Entretanto,
nos clama por cuanto santo
                      tiene el cielo;
pero ahí nomás por consuelo
                      a su queja;
abajito de la oreja,
con un puñal bien templao
                        y afilao,
que se llama el quita penas,
le atravesamos las venas
                        del pescuezo.
¿Y que se le hace con eso?
larga sangre que es un gusto,
                         y del susto
entra a revolver los ojos.

                       ¡Ah, hombres flojos!
hemos visto algunos de éstos
que se muerden y hacen gestos,
                        y visajes
que se pelan los salvajes,
largando tamaña lengua;
y entre nosotros no es mengua
                        el besarlo,
para medio   contentarlo.
                 
                        ¡Qué jarana!
nos reímos de buena gana
                        y muy mucho,
de ver que hasta les da chucho;
y entonces lo desatamos
                        y soltamos;
y lo sabemos parar
para verlo refalar
                        ¡en la sangre!
hasta que le da un calambre
y se cai a patalear,
                         y a temblar
muy fiero, hasta que se estira
el salvaje: y, lo que espira,
                          le sacamos
una lonja que apreciamos
                           el sobarla,
y de manea gastarla.

De ahí se le cortan las orejas,
barba, patilla y cejas;
                             y pelao
lo dejamos arrumbao,
para que engorde algún chancho,
                              o carancho.
…………………………………………………….
    Con que ya ves salvajón;
nadita te ha de pasar
después de hacerle gritar:
¡Viva la Federación!


martes, 20 de febrero de 2018

Lawrence Ferlinghetti: La poesía como un arte insurgente, Alción Editora



Alción Editora informa que a  partir de la semana que viene, estará en librerías. El último libro del ya legendario referente de la poesía Beat norteamericana. En este volumen, edición bilingüe, en versión del poeta y ensayista Esteban Moore, recibimos como una ofrenda el pensamiento de alguien que ha transitado años por el género y deja en sus palabras una especie de sensible alegato en defensa de lo que tanto le importa: la poesía y, le añade un toque fervoroso: como un arte insurgente. La imprescindible insurgencia de la palabra que debe atravesar tantos planos para dar con los lectores adecuados y constituirse, por sí misma, en bastión inexpugnable. Nos gratifica el hecho de saber que habrá lectores esperando las palabras de este maestro, saber también que  los amantes de este modo de expresión humana se encuentran siempre en estado excitación ante un nuevo libro. Agradecemos a los espíritus generosos que deseen difundir la novedad. Gracias. Saludos, Juan Maldonado, editor.